¿Cómo afecta la ansiedad a la salud?

La ansiedad afecta de manera negativa a la salud porque este malestar condiciona de forma tan visible el núcleo esencial de la persona, que el protagonista se siente vulnerable por el sufrimiento que esta circunstancia le produce.

Por ejemplo, desde el punto de vista del pensamiento, la ansiedad está vinculada con las ideas de alarma, el dramatismo y la anticipación. Muchos de los fantasmas emocionales que pasan por la mente de una persona que sufre ansiedad nunca llegan a hacerse realidad, sin embargo, el malestar que siente el afectado es tan cierto como si ese hecho se estuviese dando realmente. Por tanto, esta tensión anímica también produce un efecto de somatización en forma de molestias físicas que tienen su origen en un componente emocional.

Este estado de preocupación afecta a pilares de la rutina tan importantes como el descanso adecuado. Desde el punto de vista de la alimentación, este síntoma también puede producir variaciones en el apetito.

Cuando un paciente sufre este malestar experimenta un tono vital bajo, se siente cansado y apático. Esto influye en su rutina cotidiana de forma evidente porque tiene que hacer un sobreesfuerzo extra para llevar a cabo todas las cuestiones del día.

La ansiedad afecta a la raíz del ser humano puesto que altera el propio ritmo de la respiración. Cuando una persona no se siente bien por esta causa, este hecho afecta a la visión que tiene de sí misma, del mundo y de los demás.

El malestar asociado a la ansiedad genera el círculo negativo del miedo al miedo. Esto hace que el paciente llegue a evitar aquellos planes o situaciones que le producen incomodidad. Sin embargo, la evitación solo hace que la ansiedad aumente.

¿Cómo puedes aliviar los síntomas de la ansiedad? A continuación, puedes leer los consejos básicos para fomentar tu resiliencia personal.

10 consejos para reducir los síntomas de la ansiedad

1. Contacto con la naturaleza. Los espacios verdes, los parques, jardines, campos y bosques son escenarios que incrementan tu paz interior y tu nivel de relajación. Al caminar por estos espacios, observar los matices de color y desconectar de la rutina, encuentras un refugio personal que incrementa tu nivel de bienestar. Los paseos por la orilla del mar o del río son especialmente relajantes al escuchar el sonido del agua.

2. Reduce el contacto con las tecnologías. Las redes sociales pueden propiciar una tendencia hacia la comparación interpersonal. Así ocurre, por ejemplo, cuando una persona se siente infeliz al observar la vida de ensueño mostrada en la galería de Instagram de otros amigos. Disfruta de todo lo positivo que te aportan las nuevas tecnologías pero reduce el tiempo de uso. La felicidad no se mide por el número de seguidores.

3. Aprende a conocerte. Intenta observar el lado positivo de la ansiedad. Esta información tiene algo que decirte. ¿Cuál es su mensaje? Por medio de la introspección puedes fomentar el empoderamiento de conocerte a ti mismo para comprenderte. A partir del filtro racional puedes poner luz a ese caos interno que en ocasiones sientes cuando te sientes sumergido en una nebulosa de ansiedad que altera tu forma de interpretar la realidad.

4. El poder de los abrazos. Dar y recibir un abrazo es un gesto de resiliencia cuando esta demostración de cariño se contextualiza en el marco de un vínculo de pareja, amistad o familia. A través del poder de un abrazo, sientes la fuerza de ese gesto de aliento. Sin embargo, no esperes a que los demás adivinen que necesitas un abrazo. Puedes tomar la iniciativa de pedirlo.

Además, no infravalores la importancia del autoabrazo, un gesto metafórico de autoestima que muestra el encuentro contigo mismo por medio de la aceptación incondicional y el respeto.

5. Un baño relajante. Si has tenido un mal día y necesitas relajarte, esta experiencia de bienestar puede ser especialmente apetecible.

6. El poder de la música. A través de YouTube puedes encontrar material de música de relajación que, con solo escucharla, produce un estímulo de bienestar en ti. Si estás en casa, elige una postura cómoda y escucha esa melodía mientras te centras en el control de tu respiración a través de un agradable ejercicio de relajación.

7. El poder del pensamiento. Puedes utilizar algún tipo de mantra, una frase positiva y agradable que te ayude a alimentar una visión positiva de la vida en donde no solo existen noticias negativas y sucesos tristes, sino también, momentos bonitos de ilusión.

De hecho, puedes recoger algunos de estos detalles en un diario para poner en valor esa información vital. La ansiedad puede producir una visión reduccionista en la interpretación de la realidad, sin embargo, es recomendable que la persona amplíe su mapa del mundo por medio de este ejercicio consciente.

8. Ayuda psicológica. Existen situaciones en las que la ansiedad requiere, de manera necesaria, del apoyo psicológico especializado en la superación de ese malestar que produce tanto dolor. En ese caso, es muy importante que confíes en el profesional que te atiende y compartas todas tus dudas, miedos e inseguridades. La comunicación es fundamental en el contexto de una terapia.

9. Planes relajantes. Los hábitos sociales de una persona pueden cambiar como consecuencia de la ansiedad si evita ciertas actividades que le generan algún tipo de incomodidad. Sin embargo, los planes relajantes, aquellos que el protagonista realiza en compañía de personas de máxima confianza, son especialmente felices.

10. Nutrición. Cuida tu alimentación y silencia tu teléfono móvil durante la hora de la comida y de la cena para evitar interrupciones externas. Intenta poner atención a la textura y sabor de los alimentos. Disfruta del momento de ir a hacer la cesta de la compra seleccionando productos sanos y deliciosos para ti.

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